AUGUSTO CARDICH LOARTE (1923- ):
Un estudioso del poblamiento de América

por Víctor Falcón Huayta.
Texto escrito en enero de 2006. Revisado en setiembre de 2011.

Siempre quise conocer a Augusto Cardich. En mis años de estudiante en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos los profesores nos lo presentaban como el descubridor de las "cuevas y el Hombre de Lauricocha". Pero físicamente me era inubicable, sin coordenadas espaciales ni mayores referencias académicas. Sin embargo, sus aportes al estudio del hombre y el medio ambiente temprano en los Andes Centrales eran ineludibles y siempre citados en las clases.

El destino me tenía reservado un encuentro con este investigador de la prehistoria sudamericana. Deseo compartirlo para señalar que las circunstancias personales del hombre y el científico ayudan a explicarnos su producción intelectual y hasta determinan, en diverso grado, las temáticas de sus aportes.

La primera vez que lo vi fue en 1996 durante el XI Congreso Peruano del Hombre y la Cultura Andina celebrado en Huánuco, que llevó su nombre como un homenaje de la Universidad Hermilio Valdizán y el Departamento donde nació. Estaba al frente de una delegación científica de la Universidad Nacional de La Plata (Argentina) que presentó varias contribuciones al evento. En aquella ocasión participé con dos ponencias que resultaron en algunos artículos publicados años más tarde.

Cinco años después, motivos personales me llevaron a transitar por las salas y los laboratorios de la Facultad de Ciencias Naturales y Museo de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), conocer a algunos colegas y desarrollar unas pocas actividades. Allí me enteré que Augusto Cardich ostentaba el nivel de profesor emérito, máxima distinción para un profesional de esa institución. Desde entonces he visitado ese museo en reiteradas ocasiones. Como en el 2005, cuando con sus 82 años a cuestas el viejo maestro -entonces jubilado- aún asesoraba a doctorandos, era invitado a sustentaciones de tesis y había publicado recientemente un importante compendio de sus aportes a la arqueología de los Andes Centrales y Patagonia argentina (Cardich, 2003).


HACIA UNA PREHISTORIA DE SUDAMÉRICA. Culturas Tempranas de los Andes Centrales y Patagonia (Cardich, 2003)

Los años de su juventud los pasó entre las serranías de la hacienda paterna en Lauricocha (Provincia de La Unión). Allí alternaba con los lugareños aprendiendo las tradiciones y mitos locales, así como recorriendo abrigos y yacimientos arqueológicos. Cuando terminó la secundaria su padre le preguntó dónde quería proseguir sus estudios superiores. Le dio a elegir entre Estados Unidos, Francia y Argentina. Sí, Argentina, pues en la década del cuarenta este país era uno de los destinos preferidos por los jóvenes peruanos de clase acomodada para formarse profesionalmente en un ambiente de educación pública, gratuita y laica. Muchos de los amigos del joven Cardich elegían ese destino, de manera que él también enrumbó hacia ese país.

En 1949 se graduó como ingeniero agrónomo. Nos contó -alguna vez en el agradable ambiente del café Haití de Miraflores- que, cuando se graduó regresó al Perú luego de cinco años de ausencia, al bajar del avión lo estaba esperando su padre. Su primera reacción -después de tanto tiempo- fue abrazarlo, pero éste lo paró en seco para pedirle su título de ingeniero. Felizmente, lo tenía listo bajo el brazo y se lo enseñó, luego de esto recién pudo abrazar a Don Pedro, su padre.


Augusto Cardich (al centro) en la cima de la montaña Yana Raman 5,000 m.s.n.m. (1954). Lauricocha, Huánuco-Perú (Foto: Cardich, 2003:335).

Desde 1961 es profesor de la UNLP. Quienes lo formaron y lo convocaron como arqueólogo fueron Oswaldo Menghin y Alberto Rex Gonzalez. Nos dijo entusiasta que, luego de las clases, se iba a tomar un café con ellos y allí "les sacaba los datos" que anotaba ávidamente. "En un año hice la carrera", confesó orgulloso.

Luego de absolver una consulta particular pasó a comentarme su última hipótesis. El arte rupestre tiene data antiquísima en el mundo, dijo casi secretamente. Después, masculló una serie de consideraciones sobre las glaciaciones y sus importantes avances hacia el continente americano. Esto habría facilitado un transporte que, por cabotaje, habría permitido la llegada de, al menos, una oleada de migrantes desde Australia.

Sus investigaciones en la Patagonia argentina, especialmente los artefactos líticos del llamado "Complejo Nivel 11" comparados con aquellos de Australia y Tasmania y las correlaciones estilísticas de algunos motivos de pictografías rupestres, proporcionaron los elementos que apuntalaron esta propuesta sobre el poblamiento de América. Y algo importante, Cardich piensa que esta migración hacia América sólo parece circunscribirse al extremo Sur del continente y no alcanzó a los Andes Centrales. La exposición completa de la hipótesis se encuentra en las páginas finales del libro arriba citado.

Recuerdo a Cardich como un personaje abierto y receptivo. Cuando venía a Lima se alojaba en un departamento cerca de la Huaca Pucllana en Miraflores. Algunos años después, lo volví a encontrar por pura casualidad, solo y plácidamente sentado en una de las bancas de la rambla de la Av. Arequipa, cerca de allí. Me acerqué a saludarlo e intercambiar algunas palabras, luego de lo cual me despedí algo apenado, pues el viejo maestro se veía desmejorado.

Siempre estuvo dedicado a la investigación y la docencia y, hasta donde sabemos, eran sus afanes exclusivos. Nunca le interesaron los cargos, menos aquellos que provenían del oportunismo político. Alguna vez, el finado Aníbal Figini, Director del Laboratorio de Tritio y Carbono 14 (LATYR) que funciona en un ambiente del Museo de La Plata, me contó que si surgía alguna controversia en las reuniones de profesores universitarios y le pedían su opinión, él siempre se excusaba con un gesto diciendo "yo soy peruano". Contribuyó, en gran medida, a formar cuadros de arqueólogos argentinos actualmente en ejercicio en la UNLP.

Entre el 22 y 26 de noviembre de 2010 se realizó el V Simposio Internacional del "Hombre Temprano en América" en el Museo de La Plata. En este importante evento, en donde se discutieron las evidencias más tempranas del hombre en esta parte del continente, el Perú estuvo ausente -salvo por una ponencia del norteamericano Tom Dillehay-, pues en el país no se han retomado las investigaciones sobre las ocupaciones humanas en el tránsito entre fines del Pleistoceno y comienzos del Holoceno.


Inauguración del V Simposio Internacional "El Hombre Temprano en América" (Foto: V.F.H.).

Sin embargo, las sesiones se abrieron con un homenaje a Augusto Cardich Loarte donde, sus ex-estudiantes y ahora profesores de la Universidad de La Plata, contaron sentidas anécdotas que pincelaban la personalidad y dedicación de este peruano -ciudadano ilustre de la ciudad de La Plata- que, como tantos otros, no fue profeta en su tierra pero sí dejó huella y fue prolífico en otra. Por su avanzada edad el maestro no pudo asistir a la ceremonia.


Rafael Paunero (izquierda) entregando un presente al hijo de Augusto Cardich. V Simposio Internacional "El Hombre Temprano en América" (Foto: V.F.H.).

Victor Falcón Huayta
Lima, septiembre de 2011

Libro citado: CARDICH, Augusto. 2003. HACIA UNA PREHISTORIA DE SUDAMÉRICA. Culturas Tempranas de los Andes Centrales y Patagonia. Prólogo: Alberto Rex Gonzalez. Editorial de la Universidad de La Plata. La Plata.


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