Gordon Willey, arqueólogo americanista

Este año murió Gordon Willey, uno de los arqueólogos más destacados de América. Trabajó en el Perú en Cerro Trinidad y Baños de Boza, valle de Chancay (1941-42) y el valle de Virú (1946), dos intervenciones que hasta ahora no han sido superadas en muchos aspectos. Aquí, para recordarlo, datos de su larga trayectoria profesional.

Lic. Victor Falcón Huayta

Gordon Willey (1913-2002)

Gordon R. Willey uno de los principales arqueólogos norteamericanos fue atraído por los grandes temas del pasado en lugar de la minucia. Gordon Randolph Willey fue reconocido por sus colegas como el epítome de arqueología americana: su experiencia en excavaciones en los Estados Unidos y en América Central y Sur era de una amplitud sin rival, su conocimiento enciclopédico de la prehistoria del continente y su rendimiento en publicaciones formidables. Su influencia en los encuentros académicos y organizaciones profesionales fue tan amplio y extenso como su contribución a la comprensión del mundo Precolombino.

Willey se formó en la Universidad de Arizona donde (como lo admitió en su Portraits in American Archaeology) prestó más atención al atletismo que al trabajo académico. Sólo la primera experiencia de excavación al final de su curso de grado le despertó finalmente un serio interés en la arqueología americana, entonces fue a la Universidad de Columbia en Nueva York para su investigación doctoral, logrando su PhD en 1942.

Entre 1936-39 trabajó como un arqueólogo federal auxiliar en Georgia (donde encontró y se casó con Katharine Whalley de Macon con quien tuvo dos hijas; ella murió el 2001) y Louisiana. En 1940 había empezado un nuevo e importante proyecto en Florida cuando se interesó en la arqueología de América del Sur gracias a su consejero de Columbia Duncan Strong.

Sus estudios en los valles de Chancay y Virú en la costa norte del Perú en 1941-42 y 1946 establecieron los estudios de patrones de asentamiento como un nuevo aspecto de prehistoria americana y después de siete años (1943-50) en la Smithsonian Institution (Oficina de Etnología Americana en Washington) Willey fue invitado a ser Bowditch Profesor de Arqueología y Etnología mexicana y centroamericana en la Universidad de Harvard. Mantuvo el puesto hasta las 1983 y entonces, Harvard no habiendo encontrado un sucesor, le pedió continuar como senior profesor hasta su jubilación en 1987. Sin embargo, continuó enseñando en la nueva sección de arqueología establecida por la Universidad de Boston. Durante un tercio de un siglo como Bowditch Profesor Willey cambió su trabajo de campo primero a Panamá y luego -de acuerdo con los deseos del fundador de la cátedra, Charles P. Bowditch- al área maya del sur de México, Guatemala, y Belice. No siendo un especialista en escritura jeroglífica o iconografía Maya -los dos aspectos de esta civilización que habían preocupado a los estudiosos durante un siglo- Willey buscó establecer la naturaleza de la infraestructura económica y social sobre los cuales erigieron sus logros más visibles. Las investigaciones anteriores se había concentrado en los rellenos de los templos, Willey deliberadamente se dirigió hacia zonas tan rurales como le fue posible y comenzó a excavar un pequeño asentamiento ribereño en Barton Ramie en la parte central de Belice (entonces Honduras Británica). Las excavaciones de 1953 a 1956 y la monografía resultante sobre los Asentamientos Prehistóricos Mayas en el valle de Belice (1965) marcaron una manera de estudiar a los mayas en un contexto regional que fue asumido por muchos de sus alumnos y que también estaba en la base de dos de sus mayores proyectos de los años sesentas en los grandes sitios del Altar de los Sacrificios y Seibal (Valle de Guatemala) y sus últimos trabajos de campo importantes en Honduras (1973-77).

Willey nunca fue un mayista de perspectiva estrecha o arqueólogo que regateara sus esfuerzos, aunque siempre evitó el epigrafía, sin embargo, su aproximación holística a los estudios mayas incluyó el rol de la iconografía y los impactos de los eventos políticos en el registro arqueológico.

Fue primer impulsor en el desarrollo de los estudios Precolombinos en Dumbarton Oaks en Washington, que se convirtió el principal centro para la investigación de la historia del arte prehispánico.

Le atrajeron los grandes temas del pasado en lugar de la minucia del registro estratigráfico, aunque sus estudios detallados de los artefactos de Barton Ramie, Altar de los Sacrificios y Seibal demostró su capacidad en este aspecto. Esta amplitud de panorama lo llevó, con Philip Phillips, a escribir Method and Theory in American Archaeology (1958), las primeras consideraciones explicitas del marco intelectual dentro de los cuales trabajaron los prehistoriadores del Nuevo Mundo, y luego, sintetizar una cantidad colosal de material publicado en sus dos volúmenes de la Introduction to American Archaeology (1966, 1971). Mucho del trabajo final en éstos lo hizo como visitante en Cambridge, Peterhouse en 1962 - 63 y Churchill College en 1968 - 69, y su contribución a la arqueología fue reconocida por la universidad con un honorario DLitt en 1977.

El interés omnívoro de Willey también se extendió en la historia de arqueología americana, y con su ex alumno Jeremy Sabloff escribió un libro sobre el tema (1974), siguiendo así con varios otros ensayos y en 1989 con Portraits in American Archaeology, un juego de biografías cortas de estudiosos del siglo XX que también funcionó como una oculta autobiografía.

Gordon Willey fue ampliamente reconocido los EE.UU., recibiendo la Medalla del Oro del Archaeological Institute of America entre muchos premios similares, doctorados honorarios de las Universidades de Arizona y Nuevo México, la presidencia de la American Anthropological Association (1961) y la Society for American Archaeology (1968). Fue miembro de la National Academy of Sciences, la American Academy of Arts and Sciences, la American Philosophical Society y miembro correspondiente de la British Academy de Inglaterra, además de miembro de la Sociedad de Anticuarios (en 1996 el primer el Vicepresidente Honorario de por vida) en la que también le dieron la Medalla de su Oro en el 2000 de mayo. Fue premiado con la Medalla Huxley del Royal Anthropological Institute en 1979 y Guatemala le otorgó el Orden del Quetzal en 1968.

Alguno de los colegas de Willey sentían que debió tomar una posición firme en asuntos tales como el saqueo de sitios y el tráfico de antigüedades en el área maya, en el Perú y los Estados Unidos, usando del prestigio de su reputación y la titularidad de Bowditch Chair para adelantar las causas en las que creyeron la mayoría de su profesión. Por más de 50 años rechazó tomar partido.

Por inclinación y quizás por convicción Gordon Willey fue un sintetizador en lugar de un polemista: intentó ver todos los puntos de vista, en las políticas del pasado y en su reconstrucción sustantiva y llevar adelante un moderado sumario de las buenas ideas en los debates en que participaba.

Su amplia tolerancia ofendió a muchos durante un corto tiempo, a menos durante más tiempo, pero nadie negaría lo sustancial de sus logros. Cuando alcanzó la edad de 80 años determinó no hacer ninguna publicación más en el campo de la arqueología (aunque de hecho escribió ocasionales artículos y revisiones hasta el año pasado, algunos todavía en prensa) para consagrarse a escribir ficción. Su primera novela fue “Selena”.

Gordon R. Willey, arqueólogo y Bowditch Profesor en Harvard, nació en Iowa el 7 de marzo de 1913 y murió el 28 de abril de 2002 a la edad de 89 años.

Fuente: Traducción de Victor Falcón Huayta, de la versión en inglés difundida por ArchaeologyTheorymethod@yahoogroups.com


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