Los Morteros Grabados de Julio C. Tello ¿dónde están?

por: Victor Falcón Huayta

El miércoles 20 de septiembre de 1933 el Dr. Tello se levantó a las 5 de la mañana para continuar con sus labores en la huaca Punkurí del valle de Nepeña, poco más de 400 Km al norte de Lima. Había decidido excavar al pie de la perturbadora escultura de un felino que, mostrando dientes y garras, se ubicaba en medio de la escalinata central del templo. Por la tarde y mientras observaba el trabajo de dos obreros cavando afanosamente en el hoyo, intervino personalmente. Al retirar un terrón vio el borde de lo que parecía una "taza". Aprovechó el descanso de sus trabajadores y -sin llamar la atención- examinó disimuladamente el objeto que asomaba. Casi inmediatamente, cubrió la zona, se paró sobre ella y ordenó continuar el trabajo a su alrededor.


Costa Norcentral del Perú. Punkurí (Valle de Nepeña) y Suchiman (Valle de Santa).

Por la tarde, uno de los obreros le avisó sobre la presencia de otro objeto, esta vez en forma de un largo "barreno". Ante el hallazgo, Tello dio por terminado el día y mandó a los obreros a descansar. Para sosegar la angustia que su intuición presentía, designó un guardián que se quedó a pasar la noche vigilando el lugar. Entonces, Tello escribiría en su cuaderno de notas: "Si las dos piezas están como me imagino completas, su valor es incalculable porque se trata de obras de arte verdaderamente maravillosas" (MAA-UNMSM, 2005: 91).


Templo de Punkurí en 1933. Vista de Norte a Sur. Nótese la escalera central y el pasillo en la parte superior, en donde se encontraba la escultura del felino. (Foto: Colección del Museo Nacional de Arqueología, Antropología e Historia del Perú)

Los detalles de estos apasionantes días de descubrimientos los conocemos setenta y dos años después, gracias a la publicación de los diarios de campo del arqueólogo. Ahora sabemos que los objetos que descubriera Tello corresponden a un mortero lítico y su respectiva "mano" o majadero de moler, ambos de diorita y bellamente decorados (Tello 1943). Fueron parte de un entierro dotado de otras ofrendas suntuarias como una huayllaquepa o pututo de Strombus galeatus, una caracola de aguas cálidas del Ecuador que tenía grabada una mano izquierda sobre ella y cuentas de turquesas (Falcón et al. 2005). Finalmente, gracias a sus notas conocemos que el entierro fue realizado adrede en el eje central del templo de Punkurí en una de sus "renovaciones" y ampliaciones. Todo apuntaría al sacrificio ritual de una mujer con una secuencia de deposición de ofrendas cuidadosamente llevada a cabo (Falcón 2009). Sin embargo, nuestra investigación también nos revela que, a excepción de la huayllaquepa, que ahora se encuentra en una vitrina de exhibición en el Museo Nacional de Arqueología, Antropología e Historia del Perú, esos objetos han desaparecido.


Julio C. Tello al lado del mortero y mano de moler de Punkurí en los días de su descubrimiento (Foto: MAA-UNMSM, 2005).

Durante esa misma campaña, luego de días de arduos recorridos por diferentes "huacas" del valle de Nepeña, el Dr. Tello se trasladó al cercano puerto de Chimbote con el fin de tomar un vuelo hacia Lima. Al medio día del martes 3 de octubre de 1933, mientras el arqueólogo departía con personas de la localidad en el antiguo hotel Central, un tal Silva le confió que "tenía un macetero de piedra con figuras rayadas" (MAA-UNMSM, 2005: 107). Luego de mandar que lo trajeran y al examinarlo constató que se trataba de un mortero similar al que había encontrado días antes en Punkurí. El objeto era ligeramente más pequeño y del mismo material que el anterior, pero estaba grabado con imágenes más intrincadas y pesaba unos quince kilos. Tello lo compró por diez "libras peruanas". En adelante se le conocería como el "mortero de Suchiman" por la hacienda del valle del río Santa del que procedía.


Mortero de Suchiman (Foto: MAA-UNMSM, 2005).

Las ruinas de la casa hacienda Suchiman apenas dejan imaginar el esplendor que alguna vez tuvieron estas casonas de campo a inicios del siglo XX. Había fenecido la "República Aristocrática" en el Perú (1899-1919), pero aún los grandes latifundios costeños se especializaban en el cultivo de algodón y caña de azúcar, que sacaban hacia los puertos a través de una red de ferrocarriles cargueros, destinando su producción a Norteamérica o Europa. Los fines de semana o días festivos los administradores o dueños de estas haciendas se distraían "huaqueando" en sus propiedades. Afortunadamente, los sitios arqueológicos no suelen ser completamente destruidos y siempre quedan evidencias de su existencia. Ante esta posibilidad y teniendo a mano un magnífico estudio de patrones de asentamiento en el valle del río Santa (Wilson 1988) decidimos visitar la localidad, acicateados por el misterio de la pérdida de los objetos y por el hecho de que esto haya pasado desapercibido. A pesar de que, con frecuencia, son mencionados por los especialistas de este periodo de la arqueología peruana.


Ruinas de la Casa Hacienda Suchiman (Foto: V.F.H.).

Suchiman es un pequeño caserío que se alinea en las cercanías de las ruinas de la antigua casa hacienda. Los sembríos y frutales contrastan con la aridez de los cerros en donde no llegan las acequias que conducen el agua pues, a esta altura, no llueve en los valles costeños. Este carácter de la actividad económica y el clima ha permitido que en las laderas y cimas de las colinas áridas cercanas se conserven restos arqueológicos pertenecientes a varias etapas culturales. Conversamos con los pobladores y, siguiendo los mapas de Wilson, visitamos las ruinas arqueológicas más cercanas, constatando su diversidad morfológica y cultural. Un yacimiento particularmente interesante es el SVP-CAY-29 etiquetado como "cívico-ceremonial" en el estudio de David J. Wilson. Muestra dos plazas circulares hundidas y adobes cónicos expuestos (Wilson 1988), que nos recuerdan a la arquitectura del Periodo Arcaico Tardío. En consecuencia, sí es posible que el mortero de Suchimán haya procedido de esta localidad.


Suchiman y alrededores. Nótese los sitios arqueológicos entre los que se encuentra SVP-CAY-29 con dos plazas circulares hundidas.

Ante el seguimiento de estos hechos y en la medida que las colecciones formadas por Julio C. Tello se encuentran depositadas en el Museo Nacional de Arqueología, Antropología e Historia del Perú y el Museo de Antropología y Arqueología de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, iniciamos la búsqueda de los objetos recuperados por Tello enviando solicitudes en este sentido a los directores de ambas instituciones. La respuesta oficial -comunicada mediante documentos- fue negativa. Ninguno de los dos museos registraba la presencia de estos objetos líticos en sus colecciones. Los resultados de las indagaciones nos parecían cada vez más inquietantes. Ante semejante situación informamos con detalle de esta ausencia a la última directora del Instituto Nacional de Cultura, Cecilia Bákula. Desgraciadamente, nuestras gestiones no han tenido éxito hasta ahora.


Paisaje de los alrededores del caserío de Suchiman (derecha). Vista de este a oeste. El río Santa corre hacia el fondo, aguas abajo hacia el Océano Pacífico (Foto: V.F.H.).

¿Por qué son especialmente relevantes estos objetos líticos?. Hasta hace pocos años el mortero de Punkurí era el único de su estilo excavado científicamente y con contexto conocido. Ahora, gracias a un nuevo hallazgo (Chapdelaine y Pimentel 2008) sabemos que este tipo de artefactos están asociados a una tradición arquitectónica que se encuentra en las postrimerías del periodo Arcaico Tardío (3,000-1,800 a.C.), vale decir, en el umbral del paso al periodo Formativo Temprano (1,800 -1,200 años a.C.). Hace más de quince años un arqueólogo alemán ha propuesto denominarlo "estilo Punkurí" (Bischof 1994). Por nuestra parte, pensamos que constituyen objetos representativos de una época en que los complejos arquitectónicos del Arcaico Tardío -que se conoce como el periodo del surgimiento de la civilización en los Andes Centrales- comenzaban a ser "decorados" con elaborados diseños como, por ejemplo, Cerro Sechín (valle de Casma), Punkurí (valle de Nepeña) y San Juanito (valle del Santa).


Uno de los frisos polícromos descubiertos por Tello en Punkurí en 1933. Flanqueaban un acceso en medio del cual se realizó el entierro-ofrenda de la mujer en cuyo contexto se encontró el mortero. (Foto: Colección del Museo Nacional de Arqueología, Antropología e Historia del Perú).

Antes de esto, los monumentos de este período como Caral, Aspero o Bandurria no ostentaban esta característica. Al menos no en este grado de creatividad, dimensiones y calidad. En otras palabras, corresponden a un momento del proceso civilizatorio andino en que la arquitectura incorporaba, al lenguaje de sus elementos y espacios, el lenguaje de las imágenes. Este particular corpus iconográfico era plasmado sobre muros, columnas y esculturas, así como sobre objetos como los que se han perdido. Ante este cúmulo de pruebas y la flagrancia de su pérdida, el Estado peruano tiene todas las herramientas necesarias para demandar su restitución en cualquier lugar del mundo en que se encuentren. Algún día aparecerán y podremos desentrañar este misterio que involucra a uno de los fundadores de la arqueología peruana.


Mortero de Punkurí y mano de moler (izquierda), junto al mortero de Suchiman (derecha) (Foto: MAA-UNMSM, 2005).

Agradecimientos

Deseo agradecer a Mónica Suárez y Roxana Paucar por su diligencia en las visitas de campo. Asimismo, las lecturas y correcciones de María Amalia Ibáñez Caselli y Oscar Ibáñez.

Bibliografía

Bischof, Henning
1994 "Toward the definition of pre- and early Chavín art styles in Perú". En: Andean Past 4: 169-228. Ithaca.
Chapdelaine, Claude y Víctor Pimentel
2008 "Personaje de alto rango en San Juanito, Valle del Santa". En: Señores de los reinos de la Luna. Krzysztof Makowski compilador. Banco de Crédito Serie: Colección de arte y tesoros del Perú. Lima Pg. 248-253.
Falcón Huayta, Victor
2009 "Reconstruction Of The Burial Offering At Punkurí In The Nepeña Valley Of Peru's North-Central Coast". En: Andean Past, Nº 9: 109-129. Cornell University.
Falcón Huayta Victor, Rosa Martínez Navarro y Milano Trejo Huayta
2005 "La huayllaquepa de Punkurí. Costa nor-central del Perú". En: Anales del Museo de América, Nº 13: 53-74. Madrid.
Museo de Arqueología y Antropología de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos
2005 Cuadernos de investigación del Archivo Tello, Nº 4. Arqueología del valle de Nepeña. Excavaciones en Cerro Blanco y Punkurí. Museo de Arqueología y Antropología de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (MAA-UNMSM).
Tello, Julio C.
1943 "Discovery of the Chavín Culture in Peru". En: American Antiquity. Society for American Archaeology. Vol. IX. N° 1, pp.135-160.
Wilson, David J.
1988 Prehispanic Settlement Patterns in the Lower Santa Valley Peru. A Regional Perspective on the Origins and Development of Complex North Coast Society. Smithsonian Institution Press. Washington D.C. London.

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